No solo Peñón Cervecería y Patagonia crecen en Córdoba: Cuatro Catorce va por su tercer local (y vienen más)

(Por Marina Perassi / RdF) Cuatro amigos “un poco borrachos” como se autodefinen (entre risas), consumidores inquietos del rubro gastronómico, empezaron a esbozar entre copa y copa, lo que se convertiría en su propio negocio de cerveza artesanal.

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Los ingredientes de la propuesta desde su comienzos fueron: música, estética, calidad en la cerveza y un lugar descontracturado, bajo los techos verdes de la Galería Muy Güemes, para el disfrute de quien los elija.

La visión era ser un bar callejero, urbano.

Y para acercarse más al estilo que pretendían, fue necesaria la bendición de un artista, asi que antes de montar la barra, ya relucían las pinceladas frescas de Guille Pachelo (artista callejero, inventor) sobre las paredes del lugar.  

¿Hacia dónde miran los cuatro mosqueteros de la cerveza?

Con 8 mil litros mensuales de venta, la apuesta sigue siendo la comercialización de lo artesanal porque su producto no contiene conservantes, ni aditivos; es una bebida natural, noble y un producto premium en contraposición con las cervecerías industriales.

Este verano que pasó abrieron el segundo local zona norte, sobre Tejeda al 4201, para refrescar las noches calurosas. En poco tiempo las próximas citas cerveceras serán en un nuevo local (el tercero) también situado en Barrio Güemes.

¿Por qué los elige la gente?

La oferta cervecera que proponen es tan presumida, que solo se encuentran los mismos sabores en los bares de Palermo, Buenos Aires. Ahí está el primer motivo. Trabajan marcas muy premiadas como Minga, Beata, Darwin, entre otras de renombre.

Uno puede probar cada una de las que están exhibidas en la cartelería, hasta descubrir cuál será el sabor elegido. Ahí fue otro motivo más.

El mix se complementa con un concepto de autoservicio, en donde el cliente se acerca a la barra, degusta, elige, hace su pedido y decide en qué espacio del bar se ubicará.

¿Y qué comemos?

La propuesta gastronómica es bien relajada y acompaña a las pintas, sin quitarles el protagonismo que merecen. Y pinta va, pinta viene, como quien no quiere la cosa se abrió camino el legendario yenga, que impregna el espacio de diversión al compás de la música y la onda que le inyecta el DJ de turno a la noche.

Sí, todo eso está presente en este caprichoso y joven bar urbano.  

¿Et maitenant? (¿y ahora qué?)

Seguir apostando a la experiencia del consumidor.

Una nueva apertura se acerca, terraza, más cerveza artesanal y sorpresas que harán crecer a la marca que va perfilándose al negocio de las franquicias.

¿Cómo se logra? Con buena atención, con calidad de producción, con un concepto diferente, informal y a la sazón indispensable: uno de los cuatro socios siempre presente, para garantizar la satisfacción del cliente.

La proyección de inversión para el año 2018 está puesta en la instalación de una fábrica propia y la expansión hacia las ciudades de Villa María y Río Cuarto.

¿Qué queda para el 2019 entonces? Nada humilde: instalar bandera en la ciudad de la furia.

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